El Señor en el Sagrario
Hace unos días, tuve ocasión de visitar el santuario de San Andrés de Teixido. El lugar es precioso. El santuario perteneció a la Orden de Malta. La mayoría de la gente entra y sale, como el paleto en el Museo del Prado. ¡Con excepciones! Una madre joven y su hijo pequeño: la madre se arrodilla y reza ante el Sagrario, el niño anda por allí... La madre le dice: "¡Mira, ahí está el Señor! El niño se fija en una bonita cruz de madera que se alza sobre el Sagrario y le responde a su madre: "¡Ése no tiene sangre!" Efectivamente, el de madera no tiene sangre, no es de verdad. El de verdad estaba un poco más abajo, en el Sagrario. Con su Cuerpo, su Sangre, su Alma y su Divinidad. Decía Don Ramón, en la homilía del domingo, que debemos poner en valor las cosas de Dios. Debemos poner en valor esa gran verdad y ese gran misterio: Dios está ahí, en el Sagrario.