Dios Padre
Con frecuencia —no sé si os habéis dado cuenta—, Don Ramón, antes de rezar el Padre Nuestro en Misa, recalca: «¡Dios es nuestro Padre!».
Como Padre que es, Dios nos quiere infinitamente. Un santo del siglo pasado, San Josemaría Escrivá, decía: «Es preciso convencerse de que Dios está junto a nosotros de continuo. [...] Y está como un Padre amoroso —a cada uno de nosotros nos quiere más que todas las madres del mundo pueden querer a sus hijos—, ayudándonos, inspirándonos, bendiciendo... y perdonando» (Camino, 267).
Dios nos quiere hasta el punto de ofrecer a su Hijo Jesucristo para morir en la Cruz por nuestros pecados.
Es de bien nacidos ser agradecidos. Una muestra de agradecimiento por nuestra parte puede ser acompañar a Jesucristo en la Santa Misa (que es la renovación incruenta del sacrificio de la Cruz).
¡Ollo a navegantes! La confirmación comienza por asistir a Misa el domingo o sábado que valga para domingo. Esto dice el que manda —¡que non é o Alfredo!—. No hay nada que confirmar si, por lo menos, no se va a Misa.
Como tratan los padres y las madres a sus hijos, sobre todo a los más débiles, como cuidan al niño más pequeño, enfermo, tonto, torpe, o llorón, así nos trata Nuestro Padre del Cielo, como niños recién nacidos, que no pueden nada por sí solos. Nos da, además, a Nuestra Madre, la Santísima Virgen María, y a Nuestro Padre San José, para que nos enseñen a vivir como hijos, cerca de Jesús, el Hijo de Dios, Nuestro Señor. La Navidad que se acerca es precisamente, el nacimiento del Niño Jesús. «Porque un niño nos ha nacido, un hijo se nos ha dado. Sobre sus hombros está el imperio, y lleva por nombre: Consejero maravilloso, Dios fuerte, Padre sempiterno, Príncipe de la paz» (Is 9, 6).
ResponderEliminarPoderiamos algún día chegar a agradecerlle a Deus todo o que fai por nós? Se así fose, como?
ResponderEliminarSi
Eliminar